Ante los problemas propone Pablo Latapí
construir la tolerancia; colocar al prójimo como fundamento de toda obligación
moral; rebelarse ante la injusticia; ser fieles, solidarios, compasivos,
justos, equitativos, generosos, y llenos de esperanza. Invita a la empatía con
el otro; a la promoción de un modelo de pensamiento multidimensional, que
enfrente al hombre unidimensional que genera las sociedades altamente
tecnificadas como lo planteó Marcuse en la década de los 60; también a la
reflexión crítica y honesta; a la tolerancia política; al disfrute de la
cultura; al respeto del medio ambiente; a la convivencia armónica; a la
confianza recíproca; y a luchar por la igualdad y la dignidad.
Ante esta perspectiva, nos convoca a lo largo de
sus escritos que reflejan su pensamiento humanista, a experimentar asombros y
esperanzas; a abrirnos a nuevos conocimientos; a ahondar en la conciencia de lo
que somos y podemos ser. La esencia o naturaleza del hombre lo lleva a crear un
mundo más amable, más seguro, estimulante, generoso y justo en el que pueda
darse el encuentro con los demás en relación de confianza y de respeto, y en el
que se construyan con entusiasmo los destinos personales y un proyecto de
nación convincente y solidario.
Su obra, reflejo de su ser, es leída desde la
lógica de la gracia (entendido como gozo), del compromiso con el otro. Llama la
atención la profundidad de sus análisis, su compasión por los menos
desfavorecidos, la esperanza en una mañana mejor, y su fe en los demás.
Con prosa ligera y agradable, pero con ideas
profundas y provocadoras... nos sensibiliza, conmueve, convence, e incita a
actuar y a construir un México, una Latinoamérica, un mundo mejor.
Latapí es alguien que cuestiona, problematiza,
incomoda. Es un inconforme y alguien que invita a la reflexión, al diálogo, al
abandono de posiciones dogmáticas. Es un soñador que convoca a la generación e
impulso de nuevas utopías no sólo posibles y variables sino urgentemente
necesarias en un mundo que saturado de globalización, neo-liberalismo y
realismo, se ha olvidado de soñar, de imaginar, y de construir un escenario
distinto más justo, más humano, más fraterno.
Pablo Latapí es claro al afirmar que el sistema
educativo nacional no cumple sus objetivos más elementales, ni podrá cumplirlos
en un plazo razonable, agrega que es lento e ineficaz en sus avances. Nuestro
sistema educativo mexicano contribuye al creciente antagonismo de las clases
sociales, media urbana y rural; regiones ricas y regiones pobres. Además
discrimina a los pobres y favorece las desigualdades.
En él existe congruencia, de inmediato viene su
propuesta de una educación alternativa, basada en una economía paralela.
La importancia de esta propuesta de un modelo
educativo, es que podría sugerir reformas importantes al Sistema Educativo
Nacional, tendiente a concebir el hombre siempre como proyecto, como ser
histórico, inquieto, inquisitivo y con una vocación hacía el futuro que sabe
ponerse metas que lo superan y sabe fracasar, está en constante aprendizaje. La
concepción de hombre abierto hacia el futuro que tiene, es de aquel que se
desarrolla en el arte, los símbolos, la literatura, la fantasía y la música.
Leer a Pablo Latapí le
llena a uno de indignación y rebeldía por la forma nítida y clara de cómo te
presenta e interpreta la realidad, leerlo le recuerda a uno las ganas de ser
bueno y con la sensación de que sí se puede y se debe, intentar cambiar, no
sólo el entorno sino también uno mismo.
Para poder educar la tolerancia es
preciso iniciar por uno mismo, identificarse a uno mismo, saber que cada quien
tiene una manera de ser, de actuar y de pensar diferente. Comprender que no
todas las personas me caerán bien o yo a ellas, pero que siempre se manejara un
respeto por ambas partes, que si lo que yo busco es que me respeten u no
critiquen mis ideales yo tengo que hacer lo mismo. Entablando un dialogo
comunicativo respetuoso, creando nuevas opciones de convivencia, o solo
escuchar las distintas ideas y buscar una solución para compaginarlas con las
mías, buscar una vía de solución.